Es tan importante lo que
decimos como la manera y la tonalidad en que también lo hacemos, la expresión
también forma parte de la comunicación. Con una palabra bien expresada podemos
ser una vía o canal de bendición para levantar a una persona que esté atravesando
un tiempo difícil; sin embargo con una palabra mal dada puede suceder
totalmente lo opuesto. Nada que digamos es irrelevante, lo que decimos tiene
poder. Usemos eso a nuestro favor para ayudar y para ser de inspiración.
Sembremos semillas de paz en los corazones.
"Y los que procuran la paz
sembrarán semillas de paz y recogerán una cosecha de justicia."
Santiago 3:18. (La Biblia).
Pablo Esteban Couto

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