Caminar al lado de Dios implica algo tan simple y
sencillo como hablar con él. Es como cuando venís por la calle con alguien que
te encontrás y de manera espontánea hablan, se escuchan, se comunican. Con Dios
es lo mismo, aprendemos que la vida de Oración es natural, de sentido común, y
cuando uno le habla a alguien también lo escucha. Dios quiere hablarnos, a
través de infinitos medios, pero principalmente de La Biblia, que es su
Palabra. ¿¡Vieron que simple!? Andar con Dios no es una carga, es asumir la libertad
que ya nos dio de elegir ir juntos a un mismo lugar.
Pablo Esteban Couto

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