lunes, 27 de junio de 2016

El mejor amigo

Cuantas veces no nos damos cuenta que lo que decimos tiene relevancia, no son palabras que se las lleva el viento. Con una palabra bien dicha podemos levantar y edificar, pero con una equivocada podemos tirar abajo a una persona.

Estos días meditaba acerca de la vida de un Reformador que pasó desapercibido para mi hasta el momento, hablo de Felipe Melanchthon. El fue el  mejor amigo de Martin Lutero. Según cuenta la historia, es como si ellos hubiesen sido destinados para ser juntos parte de un gran plan. Fueron un instrumento poderoso en las manos de Dios. En palabras de Lutero acerca de Melanchthon:  “Yo soy duro, ruidoso y escandaloso. Nací para pelear contra monstruos y diablos. Tengo que quitar tocones y piedras, echar fuera cardos y espinas, y limpiar bosques silvestres; pero luego viene Felipe de una forma tan suave y dulce, sembrando agua con gozo según los dones que Dios ha derramado abundantemente sobre él”

Se sabe mucho acerca de Lutero, pero no tanto acerca de Melanchthon, y me atrevo a decir que no hubiese habido en la historia de la humanidad un Lutero si no hubiese habido un Melanchthon quien por ejemplo fue el  que le enseñó griego, fruto del cual hoy tenemos el acceso libre a la Biblia la cual estaba encadenada y sólo podía ser leída por un puñado de personas en todo el mundo. Él fue quien motivó a Lutero a traducirla al idioma del pueblo comprensible para todos, algo impensado para la época. Ya durante el primer gran conflicto entre Lutero y la iglesia de Roma, Melanchthon está presente en la disputa de Liepzig de 1519 y es quien le pasa a Lutero papelitos con citas bíblicas que refutan la supremacía del Papa, el tema en discusión en ese momento.

Así podría citar muchas otras más anécdotas que nos pintan la relación de estos dos mejores amigos que Dios usó para impactar no sólo una nación sino el mundo entero.
Podemos aprender dos cosas, una de ellas es: cuán importante resulta rodearse de personas que nos sumen a más en Dios, que nos lleven a hacer, si es necesario una revolución para Cristo. Lo segundo es la generosidad de un amigo que supo quedar en la historia como el que hizo que otro amigo llegara aún más lejos y sea mucho más bendecido que el mismo.

No se Uds. Pero me gustaría que Dios me use todo el tiempo para ser el Melanchthon de muchos Luteros que hoy en día sean usados por Dios para solucionarles juntos la vida a las personas. Que así sea.

“Y yo con el mayor placer gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré del todo por amor de vuestras almas, aunque amándoos más, sea amado menos”.  2 Corintios 12:15.


Pablo Esteban Couto
(Fragmento de la Crónica: El mejor amigo) 

No hay comentarios:

Publicar un comentario