lunes, 24 de octubre de 2016

A Javier Damián D’Angelo, In Memoriam

Con profunda tristeza escribo estas líneas pero no podía dejar de hacerlo al honrar a Javier Damián D’Angelo. Nos dejó siendo muy joven y con muchos sueños por delante. Cuando estas cosas suceden es inevitable preguntarnos ¿Por qué?

Solamente quería, desde mi lugar, que todos lo conozcan. Por lo general se suelen decir buenas palabras de las personas que ya no están con nosotros, pero en su caso valen cada una de ellas y más. Para aquellos que no lo conocieron fue una persona llena de Jesús al cual Dios rescató de una vida muy difícil, con un testimonio que donde él iba, reflejaba a Cristo como pocos he visto.

Recuerdo de Concordia, Entre Ríos. 
Regresando de uno de los barrios que visitamos, 
volvíamos muy cansados pero felices por 
lo que Dios había hecho en ese lugar.
A Javier lo conocí en “Operación Vida, Concordia” en Semana Santa de 2016. Recuerdo en una oportunidad por mi tarea de fotógrafo, me tocó cubrir uno de los últimos barrios, el más difícil para mí, y él era parte del equipo de Seguridad de la Iglesia. Cuando vamos a lugares que así lo ameritan, nos asignan una persona que nos acompaña para que nuestra tarea periodística pueda ser realizada con total normalidad, y recuerdo de ese momento: la excelencia con que realizó su tarea, pese a que según me contaba él, hubiese preferido estar junto con los demás recorriendo las casas predicando y estando con la gente cara a cara, pero en esa ocasión era la tarea que le habían asignado y la desempeñó con total idoneidad, tal es así que desde ese momento siempre lo buscaba para que pudiésemos servir juntos en los demás barrios.

Él era un chico lleno de Dios que siempre daba todo por aquél que lo necesitaba, derramaba todo el amor que recibió cuando conoció a Jesús. Era sincero y transparente, humilde. Siempre pensando en los demás y así lo vamos a recordar, como un gran hombre de Dios. Seguramente tuvo e hizo muchas oraciones, muchas fueron respondidas por Dios y quizá muchas otras no tuvieron respuesta en vida, pero es la fe en que creemos la que nos hace saber que tendrán respuesta tarde o temprano. No nos cabe ninguna duda que las semillas que sembró en otros, incluso en quien escribe esta nota, van a dar buen fruto y fruto como jamás imaginamos.

Doy gracias a Dios por haberlo conocido y respondiendo a mi primera pregunta, creo que la respuesta es clara en este pasaje Bíblico: “La gente buena se muere; muchas veces, los justos mueren antes de que llegue su hora. Pero a nadie parece importarle el porqué, tampoco se lo preguntan a sí mismos. Parece que nadie entiende que Dios los está protegiendo del mal que vendrá. Pues los que andan por el camino de la justicia descansarán en paz cuando mueran”. Isaías 57:1-2 (NTV).

Oramos por su familia para que el Espíritu Santo traiga consuelo en este momento de ausencia. Un abrazo para ellos, y también para sus compañeros, amigos del grupo de conexión cuyo Guía es Ezequiel Roldan.


Adiós Javier, nos veremos en el cielo para tener esa charla que nos quedó acá pendiente la última vez que nos vimos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario