La diferencia entre hacer lo que nos gusta y lo que nos apasiona, radica en que al terminar una jornada podemos estar sumamente cansados o atravesando por tormentas, pero si estamos haciendo lo que nos apasiona, no lo vamos a dejar de hacer por nada en el mundo porque se están activando los talentos o dones que Dios puso en nuestras vidas, y eso es tener éxito: vivir y hacer la voluntad de Él.

No hay comentarios:
Publicar un comentario