Me he dado
cuenta que se ha perdido la noble costumbre de hacer regalos a las personas en
fechas especiales. Un presente es un obsequio que alguien da a
otra persona en señal de reconocimiento, afecto o gratitud. En mi opinión,
accionar en este sentido para nada implica ponerse en gastos, al contrario, a
veces papel, lápiz y lo que brote de nuestro corazón es un pequeño detalle que puede
llegar a ser la más valiosa demostración de aprecio y un regalo que perdure
para toda la vida.
En
particular considero que las palabras tienen enorme peso e incidencia y NO “se
las lleva el viento” como dice el dicho popular, se perpetuán a lo largo del
tiempo y son de gran aliento al volver a leerlas tiempo después de haberlas recibido.
Cuánto más cuando las Palabras que compartimos son las que nos dejó nuestro
Padre Celestial que permanecen para siempre, porque Dios es el mismo ayer, hoy
y siempre. Volvamos a la tradición de los presentes, un gesto de atención, sea
de la forma que sea, puede significar mucho para quien lo recibe, le puede
cambiar el día y quién sabe sino más…
Pablo Esteban Couto
Julio de 2014
No hay comentarios:
Publicar un comentario