No cataloguemos nuestro día en función de lo que no hemos alcanzado a hacer o de lo que no recibimos de alguien y esperábamos recibir. Aunque cueste, hagamos un recorrido mental por todo lo bueno que hemos pasado hoy. No importa por cuánto de bueno o por cuánto de malo tuvimos que pasar, porque seguro hubieron cosas dignas de agradecer a Dios.
Y si hay frustración por algo en particular, es mejor entregarle todo eso a Él. ¿Quién mejor que Dios para darnos su paz al acostarnos? Él nos dice que así lo haremos y que así mismo dormiremos porque sólo Él nos hace vivir confiados en que a su debido tiempo veremos cumplida toda promesa que nos hizo en nuestra vida.
Pablo Esteban Couto
Enero de 2014
No hay comentarios:
Publicar un comentario