martes, 25 de febrero de 2014

Soñando Alto



Dios llama a las cosas que no son como si fuesen, así lo hizo con Gedeón (Jueces 6) quien dudó de la Promesa que había recibido y no tranquilo con ella, le pidió pruebas a Dios en más de una oportunidad para estar seguro. Mientras que él se veía a si mismo como el más insignificante y débil de su pueblo, Dios lo llamó viéndolo con sus ojos: “varón esforzado y valiente”.


De esto aprendemos que Dios no siempre elige al mejor o al más capacitado en un momento dado. Él nos llama de acuerdo a su gran diseño que es un camino de bien tan grandioso que no lo podríamos imaginar. Para Gedeón, el sueño de que en su región haya paz y el objetivo de derrotar al ejercito enemigo, quienes eran numerosos como langostas, era imposible de concretar, pero finalmente decidió creerle a Dios y llevar a cabo su Palabra con acciones muy específicas.


Así mismo, aunque en nosotros exista duda o nos sobrevengan las luchas y veamos un panorama en donde nuestras metas y objetivos nos den temor, siempre es preferible soñar alto. Es una decisión ponernos metas importantes y soñar en grande porque Dios nos hizo para cosas grandes. No nos conformemos con lo bueno, busquemos lo mejor.

"No tengan miedo, pues yo soy su Dios y estoy con ustedes. Mi mano victoriosa les dará fuerza y ayuda; mi mano victoriosa siempre les dará su apoyo". (Isaías 41:10)


Pablo Esteban Couto
25 de Febrero de 2014

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