Dios llama a las cosas que no son como si fuesen, así lo
hizo con Gedeón (Jueces 6) quien dudó de la Promesa que había recibido y no tranquilo con ella,
le pidió pruebas a Dios en más de una oportunidad para estar seguro. Mientras
que él se veía a si mismo como el más insignificante y débil de su pueblo, Dios
lo llamó viéndolo con sus ojos: “varón esforzado y valiente”.
De esto aprendemos que Dios no siempre elige al mejor o al
más capacitado en un momento dado. Él nos llama de acuerdo a su gran diseño que
es un camino de bien tan grandioso que no lo podríamos imaginar. Para Gedeón,
el sueño de que en su región haya paz y el objetivo de derrotar al ejercito
enemigo, quienes eran numerosos como langostas, era imposible de concretar,
pero finalmente decidió creerle a Dios y llevar a cabo su Palabra con acciones
muy específicas.
Así mismo, aunque en nosotros exista duda o nos sobrevengan
las luchas y veamos un panorama en donde nuestras metas y objetivos nos den temor,
siempre es preferible soñar alto. Es una decisión ponernos metas importantes y
soñar en grande porque Dios nos hizo para cosas grandes. No nos conformemos con
lo bueno, busquemos lo mejor.
Pablo Esteban Couto
25 de Febrero de 2014

No hay comentarios:
Publicar un comentario