En
este último tiempo me he llegado a preguntar qué significado tiene la
amistad. Para explicar brevemente el motivo, sucede que una reciente
pérdida familiar me llevó a observar sin proponérmelo de manera
consiente y a valorar a todas las personas de mi entorno que estuvieron
de una forma u otra dándome su apoyo. Por toda esta mixtura de
pensamientos y emociones es que esa gran pregunta inicial se convirtió
en otras cuestiones no menos relevantes: ¿Donde o cuando se inicia la
amistad? ¿Quien es un amigo? ¿Es un amigo aquella persona que está tanto
en los buenos momentos como en los malos? ¿Existe una ecuación lógica
que exprese este concepto o que al menos se acerque con mayor
exactitud?
El
camino no lo inicio solo, ya que todas estas preguntas comencé a
hacerlas ya no en el “ruido” de mis pensamientos sino que comencé a
manifestarlas en voz alta, y como consecuencia de eso hubieron quienes
estuvieron muy atentos a esa manifestación teniendo la sensibilidad
suficiente como para ayudarme a contestar ciertas cuestiones que me
serian de gran utilidad. Es debido a esto que lo que en un principio era
solo parte de la esfera de los pensamientos se convirtió en una tarea
consiente por lo que comencé a consultar a mis afectos más cercanos
para conocer su punto de vista. Y si de grupo de amigos se trata, debo
decir que tengo la dicha de tener unos muy buenos. Muchos se
preocuparon y me hicieron llegar su afecto al instante levantándome el
ánimo y esto hizo sin dudas que valore aún más el tenerlos. Ellos
forman parte de un grupo mas bien heterogéneo, con formas de pensar
nada parecidas entre si, con actitudes frente a la vida hasta a veces
antagónicas, así que la muestra para esta experiencia no era para
despreciar. Si hablamos en términos de Probabilidad y Estadística, en
el “espacio muestral” este grupo resultó bastante representativo. Pero
claro, esta apreciación es absolutamente subjetiva.
Es
curioso que al plantearles esta idea a algunos de mis amigos me
manifestaron que al llevar el concepto de la amistad a las “ciencias
exactas” no iba a tener demasiado éxito ya que las emociones no se
pueden explicar con la lógica. Puede que estén en lo cierto, pero suelo
decir que a cada situación, problema de la vida o de mi profesión me
resulta útil buscar un patrón, algo que se repite, que es común
denominador, para así de esta manera mecanizarlo y asimilarlo de forma
tal que resulte más digerible y compatible con mi personalidad. Bueno,
es probable que no cumpla mi cometido porque no todas las cosas se
pueden analizar con la lógica pero al menos lo intentaré. Eso me
recuerda a un fragmento de una de mis series de Tv favoritas, Star Trek
<the next generation> en la que el primer oficial William Riker
se encuentra enfadado y molesto porque puede que no vea nunca más a su
amigo androide, el comandante Data. La consejera de la nave le pregunta
a Riker si alguna vez había oído cómo el comandante Data hablaba
acerca de la amistad. Cabe aclarar que por su naturaleza, Data no
poseía emociones pero él definía la amistad de la siguiente manera: “Al
experimentar los esquemas de entradas sensoriales, mis vías mentales
se acostumbran a ellas. Las entradas a veces son anticipadas y las echo de menos si están ausentes”. Data estaba acostumbrado a sus
compañeros de la nave y ellos a él. En palabras de androide sus vías
mentales se habían acostumbrado a sus esquemas sensoriales, es decir a
ellos si les iba a doler su ausencia y lo iban a extrañar porque
realmente lo apreciaban y valoraban su amistad. En este episodio se
explican en palabras de androide o desde la lógica algo que quizás no
tenga lógica y pertenece al campo de las emociones. Es posible que mi
relato se quede a medio camino en ese aspecto, sin embargo mi objetivo
mayor quizás no sea el resolver una “ecuación lógica” sino entregar una
carga que pesó sobre mi estos días. Esa es la cuestión mayor por la
que estoy seguro que será el disparador para manifestar otro tipo de
conceptos que no muchas veces se tienen en cuenta y además ya lo dijo
la Dra. Temperance Brennan en la serie televisiva Bones: “Las relaciones complican el pensamiento lógico”.
He
notado últimamente que escribir es una forma mas que tengo para
expresarme, al igual que el dibujo, la música o el canto, me resultan un
“canal” especial por medio del cual puedo ir superando etapas. Una
forma de orden que me lleva a pasar al siguiente nivel ¿Se entiende? Me
han dicho que esta forma de expresarse no es inherente a los que somos
introvertidos, sino también a las personas realmente extrovertidas. He
llegado a entender que a las personas que son extrovertidas les cuesta
igual o más expresar situaciones emocionales o problemáticas que a las
del caso opuesto y eso me sorprende. Esto viene a cuento de que al
hablar con mis amigos, no todos tienen el mismo carácter y esto es un
ingrediente del cual uno puede enriquecerse sin ningún lugar a dudas. Y
no quiero hablar sobre el carácter o las personalidades porque
verdaderamente eso es harina de otro costal y además no es el propósito
de este relato, pero sin duda es un tema muy atractivo para otra
crónica.
Es
un hecho que las relaciones no resultan igual para todos, pero sí
existen algunos puntos que son comunes. Es posible que una relación
entre dos amigas no sea la misma que la que pueden tener dos amigos,
tienen diferente característica y diferentes matices, pero no es el
tema aquí me parece. Existe una canción que viene del folclore, género
que me gusta mucho por cierto, que se llama: “Entre a mi pago sin golpear”. En una de sus estrofas habla del tema diciendo: “Es
oro la amistad que no se compra ni vende; sólo se da cuando en el
pecho se siente. No es algo que se ha de usar cuando te sirva y nada
más.” Cuanta verdad existe en apenas dos líneas y ni hablar
cuando le ponemos música y la cantamos con todo el corazón. Pero al
analizar con mayor detalle algunas palabras podemos rescatar algunos
conceptos. El oro se ha empleado como símbolo de pureza, valor,
realeza, etc. ¿Quién no conoce o ha visto alguna vez alguna pieza de
oro? Pero si hablamos de sus propiedades sabemos que, el elemento
químico de número atómico 79 situado en el grupo 11 de la tabla
periódica, es un metal precioso blando de color amarillo que tiene una
alta resistencia a la alteración química por parte del calor, la
humedad y la mayoría de los agentes corrosivos, es mas fácil de
trabajar que otros metales y menos costosa su extracción. Estas y otras
características son algunas de las razones que hacen a este elemento
tan valioso, que se lo utilice desde la antigüedad como moneda de
cambio y como referencia en transacciones monetarias. En la canción se
equipara a la amistad con el oro, pero es un oro con una característica
más que particular, no se compra ni vende, solo se da. Además
podríamos extrapolar de esto que no se trata de una moneada de cambio
como para utilizarla cuando mejor nos convenga.
Alguien
me dijo: “se sabe cuando puede terminar una relación de amistad pero
no cuando se inicia”. ¿Y será real esto último? ¿No es posible definir
cuando se inicia exactamente una amistad? Es verdad, uno podría decidir
finalizarla por diversos motivos pero al punto de origen ¿No se podría
decidir cuando se inicia? Se entiende que según el entorno en el que
nos movamos y la personalidad de cada uno seguramente conoceremos a
muchas personas en el transcurso de un tiempo determinado pero de todas
esas personas ¿Uno elige ser amigo de alguien en particular o es algo
que se da por obra del “destino”? No quisiera extenderme
demasiado en cual es el significado que doy a la palabra destino, pues
podría tener diferentes interpretaciones según el lector, pero en
resumidas cuentas creo que el destino no es una fuerza desconocida, mas
bien pienso que es alguien tan real como el que escribe esta crónica,
alguien al cual si nos lo propondríamos podríamos conocer
perfectamente. Alguien con el que se podría tener una relación cercana y
en lo personal alguien al cual intento conocer cada día mas. Estoy en
ese proceso.
Pero
mas allá de esta definición ¿La amistad se inicia por elección o como
resultando del obrar de una fuerza superior o misteriosa para algunos?
Yo creo que hay de las dos cosas. Si bien uno puede o no elegir conocer
a alguien, las relaciones se pueden ir dando. Se podría ilustrar esto
con un suceso de la astronomía. Al estudiar los cuerpos celestes, sus
movimientos, los fenómenos ligados a ellos, existe un evento muy
particular en la danza cósmica de los planetas en nuestro maravilloso
universo. Si hablamos del denominado Sector 001, nuestro Sistema Solar,
existe un momento en el cual los planetas pueden alinearse. Eso ocurre
en un instante determinado, no es algo que suceda cotidianamente, es
algo que se da de forma excepcional. Así mismo podría suceder con el
inicio de una amistad, se produce, se da por si misma en un momento
determinado. ¿Pero qué hay detrás esta supuesta convergencia de
voluntades? Creo que existe un orden superior que determina o
predestina ciertas conexiones por las que, si estamos atentos a ese
orden, es posible que estemos siguiendo una voluntad que va mas allá de
nuestro entendimiento finito de las cosas y tendrá como resultado algo
maravilloso que es en lo que creo profundamente: el cumplimiento de
cierto propósito en cada una de las vidas de todas las personas que habitan este planeta. Propósito será
un gran componente de esa sumatoria que irá completando mi ecuación
imaginaria que planteé al comienzo la cual quedará expresada después de
analizar otros factores.
Puede
ocurrir una segunda fase, por decirlo de alguna manera, que es la
concreción de esa conexión y tiene que ver con un elemento del que no
he hablado hasta ahora. Uno puede ser un muy buen compañero de
facultad, de trabajo, de deportes, etc. pero en algún momento al
instante de conocer una persona se puede “dar” una relación de mutuo
compañerismo y fraternidad, sin embargo el catalizador se lo da una
“sustancia” muy específica y es la Confianza. Y
qué es la confianza sino la familiaridad, la libertad para compartir
sin ser juzgado por el otro, una especie de convenio donde las dos
partes implícitamente se comprometen, se animan, se alientan sin esperar
nada a cambio. Ese momento se da cuando una persona comienza a
compartir situaciones que son íntimas y personales que no se las
confiaría a un desconocido. Pienso que ese momento es la génesis de la
amistad verdadera, la serie encadenada de hechos y de causas que
conducen a un único resultado. Es cuando se inicia la confianza, cuando
probablemente se inicia una amistad verdadera, quizás otro de los
factores de la ecuación.
Ahora
bien, recuerdo de mis cursos de matemática cuando debíamos demostrar
el valor de verdad de un teorema, es decir demostrar una proposición
lógica partiendo de axiomas o de otros teoremas. Una de las formas de
hacerlo era lo que se denomina la demostración por el absurdo. Es
decir, niego el enunciado y de esta manera debería llegar a la verdad o
a un absurdo matemático y con esto ya quedaba demostrado. ¿Tiene
sentido? A lo que voy es que si la hipótesis era una bicondicional, la
mire por donde la mire la tesis era verdadera. Esto me lleva a pensar
que si en realidad es falsa uno de los términos “piensa” que es real
pero al ir por el otro camino llego a un absurdo matemático. Así mismo
pienso puede suceder que una de las partes viva una amistad de un modo e
intensidad y que la otra parte no. Entonces ¿estamos hablando de una
amistad verdadera? Esta pregunta no es tan sencilla de contestar, pero
es muy difícil en ese caso hablar de una amistad genuina. En algún
momento la balanza debe equilibrarse porque sino tarde o temprano
termina sucediendo que un término de la ecuación es Mayor que todos los
demás y ese término es la ¡Decepción! Y es probable que
de esta manera al aumentar el término “decepción” en la ecuación
estemos frente a una innegable realidad que resulta muy dolorosa y
difícil de digerir. Quizás esa amistad que tiene un aparente final, en
realidad nunca había comenzado.
La Real Academia Española expresa que la amistad es “Afecto personal, puro y desinteresado, compartido con otra persona, que nace y se fortalece con el trato”. Es interesante ver que según esta definición la amistad “nace” con el trato.
Por el contrareciproco, esto nos da a entender que si no hay trato con
la otra persona no hay amistad. ¿Y qué implica el trato con una
persona? Podríamos enumerar muchos aspectos pero los mas básicos serian
comunicarse, relacionarse, gestionar, interceder por esa persona, y
muchas otras no menos nobles acciones más. Recuerdo cuando una persona
que en principio apreciaba mucho decidió iniciar un nuevo destino en
otro país, esta no llegó a ser una verdadera amistad hasta el momento
que comenzamos a abrirnos y compartir otros aspectos que antes estaban
ausentes. Fue por el trato y la continua comunicación que no cesó a
pesar de esa distancia y del paso no solo de meses, sino de años, que
pasó de ser una persona que apreciaba mucho a una que llegué considerar
como parte de mi familia. Aunque parezca un juego de palabras ¿La falta
de trato no es acaso el maltrato? Maltrato no implica solo una
agresión verbal o física, sino también una intencionalidad de
menoscabar o echar a perder una determinada cuestión. Y al menoscabar
una amistad estamos ni mas ni menos que disminuyéndola, quitándole una
parte, acortándola hasta reducirla al punto mismo de la extinción. Si
la amistad fuera una reacción química diría que una de las formas de
extinguirla sería dejando de poner en contacto las dos o mas sustancias
llamadas reactivos para que se dejen de formar los productos, es decir
eliminar el “trato” entre las mismas.
Una
de las preguntas que planteaba al inicio es sobre cuales son los
momentos que se deberían compartir con un amigo. ¿Son solo los buenos,
solo los malos o son todos? Parecieran preguntas que son de sentido
común pero a veces el sentido común es el menos común de los
sentidos. Una situación que quizás para algunos podría resultar una
experiencia dolorosa es ver como una persona a la cual le teníamos en
gran estima no está cuando mas se la necesita para, como dice la
definición de diccionario, realizar lo mas importante que es el
“compartir” ese momento. Entiendo que es sencillo estar en los buenos
momentos de una persona, pero no resulta tan agradable estar en los
momentos difíciles. Esta última tarea requiere de un esfuerzo
adicional. No todos pueden llegar a ser capaces de acompañar. Algunos
quizás se sienten que no están preparados pero alguien dijo alguna vez
que la amistad supone sacrificios y sólo el que está dispuesto a
hacerlos sin molestia, la comprende verdaderamente: “El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo”. Bastaría con estar, no para decir algo en particular si no sale de nosotros, simplemente “estar”.
Y existen muchas formas de estar. No solo se está de forma física,
sino haciéndole saber a la otra persona, que lo apreciamos, que lo
queremos, que valoramos su compañía y que aunque al principio no
sabremos que decir o sentimos que no estaremos preparados para decir
palabras adecuadas, no dejaremos pasar el tiempo y estaremos a su
momento para dar un remedio universal que no tiene precio, y es un
abrazo sincero de amistad.
De
pequeño recibí muchas enseñanzas que incorporé y más aún, abracé
siendo adulto, y son ciertos valores que considero eternos. Existe una
definición milenaria sobre este tema que me lleva finalmente al factor
mas preponderante de mi ecuación sobre la amistad y es el Amor.
Para esto no se requiere compartir la misma fe que tengo yo, son
valores comunes a todos, pero siempre tengo en mi corazón estas
palabras que dijo alguien a quien considero el Mayor de los Amigos,
alguien que siempre está a nuestro lado a pesar de todo y de nosotros
mismos. Jesús dijo: “Les digo todo esto para que sean tan felices
como yo. Y esto es lo que les mando: que se amen unos a otros, así
como yo los amo a ustedes. Nadie muestra más amor que quien da la vida
por sus amigos”. ¿Y qué implica ese amor? ¿Es
únicamente para los que creían en Jesús? Pienso que es para todos sin
importar su creencia. Quizás no estemos preparados para dar la vida por
un amigo como lo hizo Jesús pero pienso que ese amor en nosotros
implica perdón, implica estar libre ya que al amar a nuestro prójimo
como a nosotros mismos, sin importar su condición, seremos de esta
manera bienaventurados.
Hoy
me siento libre al escribir estas palabras porque puedo creer en la
amistad como un medio para que se cumpla un gran propósito en mi vida.
Me siento libre porque puedo confiar en las personas que creo fueron
designadas para estar mi lado. Me siento libre porque al llegar a este
punto mas que nunca puedo hacer algo que no tiene precio y es
expresarme, comunicar lo que siento. Probablemente decepciones haya
siempre, lo importante es que en esa sumatoria no sean mayores que los
demás componentes. Me siento libre porque al cumplir con algo tan
grande como es amar, puedo decir con todos los matices que puedan
existir, que soy verdaderamente feliz.
Finalmente todo esto se resume en esta ecuación que para mi representa el concepto de la amistad: