Junio al igual que Abril tiene 30
días pero es el sexto mes del año en el calendario gregoriano. Los antiguos
romanos le llamaban Juno quizás en honor al fundador de la república o debido a
una diosa de aquel entonces pero más allá de estas referencias históricas, vino
a mi memoria el hecho de que hace alrededor de dos meses reflexionaba en el
escrito “TODAS las cosas de abril”
sobre las nuevas etapas que se habrían de iniciar en las diferentes áreas de
nuestras vidas.
No queriendo ingresar en el
terreno de lo obvio, 71 días no parecerían demasiado tiempo sin embargo eso
podría quedar sujeto al contenido de ese lapso temporal. Según lo vivido
podríamos llegar a catalogar el intervalo, según el peso específico de lo experimentado,
los desafíos planteados y ¿por qué no? las metas concretadas y de eso se trata
esta breve
reflexión.
Al desandar el camino,
retrocediendo mentalmente y volviendo por donde ya he transitado, puedo
observar que este tiempo me ha significado una verdadera “eternidad” pero con
esto no quiero dar a entender una sensación de negativismo, muy por el
contrario porque como hablaba en aquel momento, creo que siempre existe un
conjunto, algo llamado TODO y de ese todo, incluyendo lo bueno y lo malo, es del
cual nos vamos formando, moldeando y creciendo en este trayecto denominado
VIDA.
Es posible que en sucesivas
crónicas haya repetido algunos modelos de pensamiento pero eso ha sido con la
real intención afianzar ciertas ideas y conceptos personales para ir
desarrollándolos con mayor detalle, probablemente con la intención de dar a
conocer un poco más acerca de lo que habita en “La esfera de los pensamientos”.
Al revisar y releer lo que he
escrito se me ha planteado una pequeña contradicción, porque de breve esta
reflexión no tiene mucho. En realidad esto surge de la fantástica aventura de
escribir, al comenzar nunca puedo saber donde terminaré, y esa es la pregunta
¿Hacia donde voy con este relato? De algo estoy seguro, si me dieran a elegir
entre lo que he vivido y la posibilidad de volver a vivirlo todo de nuevo sin
duda no cambiaría por nada lo transcurrido porque entiendo que todo forma parte
de la voluntad de Dios que es “buena, agradable y perfecta”.
En tantas otras ocasiones tuve
como motivación para escribir una situación tensa o emocionalmente conflictiva,
pero en el presente soy bendecido con la alegría de escribir desde el punto de
vista de la gratitud hacia Dios por todo lo que hizo y por todo lo que hará en
mi vida.
En todo tiempo he de agradecer
por la vida, la salud, por la unidad de la familia. Agradecer y estar confiado
en lo que Dios hará ya que esto no implica que hoy nos vaya
maravillosamente bien en las áreas que mencioné anteriormente, porque aún
pasando por momentos de extrema complejidad hemos de ser agradecidos por lo que
Él hará para nuestro bien. Además he de agradecer por algo de lo cual soy
profundamente bendecido y es por el entorno del que Dios me ha rodeado. Por los
grandes amigos que me edifican y me son de gran bendición.
Dar gracias por lo bueno que nos
sucede implica una oración contestada, es decir debido a la “aflicción” de este
mundo, a pesar de ello en esos tiempos de dificultades en los que nos hemos
postrado a orar, Dios ha sido bueno y fiel al contestar nuestras oraciones, lo
cual me recuerda a la promesa del Salmo 138:7-8 “Cuando me encuentro en
problemas, tú me das nuevas fuerzas. Muestras tu gran poder y me salvas de mis
enemigos. Dios mío, tú cumplirás en mí todo lo que has pensado hacer. Tu amor
por mí no cambia, pues tú mismo me hiciste. ¡No me abandones!”. Y es
así verdaderamente, Dios no nos abandona en ningún momento, somos nosotros
quizá cuando en los buenos tiempos nos olvidamos de agradecer o de ser
misericordiosos con los demás como lo es Él con nosotros.
Confío que en lo sucesivo
seguirán ocurriendo una serie de eventos que hoy no podríamos imaginar. Dios
nos va a sorprender grandemente, aún en los tiempos difíciles porque aún en lo
malo se concretará ese maravilloso plan en nuestras vidas. Se cumplirá día tras
día la declaración de fe acerca de que “Lo mejor está por venir”.
Mirando hacia adelante, no
deteniéndonos en la carrera, y si aún nos detenemos o anclamos en lo pasado, en
ese mismo lugar y sin retroceder nos levantaremos rápidamente para llegar con
bien a la meta. Algo grande viene para nuestras vidas, pero no es algo lejano,
es algo que está cercano porque Dios dice: “Yo apresuro mi palabra para ponerla por
obra”.
Pablo Esteban Couto
Complemento:
Jeremías 1:10-12
Mira, hoy te doy autoridad sobre naciones y reinos, «para
arrancar y derribar, para destruir y demoler, para construir y plantar.» La
palabra del Señor vino a mí, y me dijo: «¿Qué es lo que ves, Jeremías?» «Veo
una rama de almendro», respondí. «Has visto bien —dijo el Señor—, porque yo
estoy alerta para que se cumpla mi palabra.»
El Dato: La flor del almendro es
de gran belleza y puede aparecer de forma aislada o formando grupos de dos a
cuatro. Su tamaño es de entre tres y cinco centímetros de diámetro y su color
es el blanco, aunque presentan ciertos matices rosados. Estas flores suelen
aparecer muy pronto, incluso antes que las hojas, por lo que en muchas
ocasiones el almendro comienza a florecer en invierno. Los brotes que surgen
antes de llegar la primavera por lo que se les llaman anticipados.
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