¿En qué ocupamos nuestro tiempo? No me juzguen si al emprender este
breve viaje literario sienten un dejo
de sentimentalismo o derroche de emociones, pero así es como hoy me resulta expresar
algo que muchas veces no tiene otro lugar por donde ser canalizado que por la
escritura.
Me he preguntado últimamente ¿Qué es el tiempo? Y para contestar ese
interrogante no pretendo perderme en definiciones ampliamente adoptadas por la
humanidad, sino en algunas experiencias del
laboratorio de la vida. Todos nos
desarrollamos en cierto entorno o comunidad de personas, que nos influencian
para bien o para mal y los miembros de esta son únicos e irrepetibles, sin
embargo parecieran todos tener un factor común: su manera de existir en el
espacio-continuo de tiempo. Todo el
mundo está siempre muy ocupado en sus asuntos, tanto que parecieran no poder
detenerse a disfrutar de los pequeños detalles de existir como respirar
adecuadamente, sonreír, amar y dejar ser amados.
Es probable que la cercanía al
aniversario de mi natalicio y otras cuestiones personales, sea un catalizador (acelerador
de reacciones químicas) para expresar algunas cuestiones que en cierto sentido
me alarman. Si por alarma se entiende, no una alarma de amenaza nuclear del tipo catástrofe, sino una noble señal que nos
advierte de algo, tal cual la que podríamos a programar en un celular para
recordarnos de un evento puntual o incluso para despertarnos. Con esto no
quiero ser dramático pero si detenerme a expresar algunas líneas al respecto.
¿Por qué las personas viven
tan apuradas? ¿Acaso no entienden que por más apuro que haya no van a poder
sumar minutos a su vida? Nacemos, crecemos, nos desarrollamos, maduramos y
luego pasamos a otro plano con la muerte, y todo eso sucede en un marco
específico de tiempo. Nadie, absolutamente nadie, puede añadir a su vida tiempo
adicional del que ya fue estipulado en la eternidad. Es un recurso finito, algo
que se extingue. Por eso pensaba al respecto que lo mejor que le podemos
regalar a una persona es justamente eso. No existe mejor regalo que le podamos
dar a alguien que dedicarle tiempo
del que nos pertenece. Es imposible que por llegar tarde a una cita me disculpe
abriendo mi billetera y sacando de donde tenemos billetes “un poco de tiempo”
diciendo: “tomá, te devuelvo estos 20 minutos que perdiste por mi demora”, no
existe tal hecho en el sentido literal pero sí en el sentido de dar y valorar al otro. Andamos por la
vida sin ser conscientes que el tiempo pasa y existen momentos únicos e
irrepetibles que jamás, jamás van a volver. No podemos repetir un suceso, un
hecho en la historia personal. Lo hecho, hecho está. Quizá haya otros momentos
similares pero uno como ese nunca.
Es por eso que me animo a
escribir esto para que de alguna manera me lo recuerde en primer lugar a mí: lo
valioso que es el regalo de la vida. Se los dice alguien que muchas veces vive a
300.000 Km/seg, alguien que muchas veces ha llegado tarde a un compromiso, etc.
y una vez fue tan tarde que por postergar un encuentro, Dios quiso que no exista un ´después´ y no hubo otro momento como el postergado
ya que aquella persona querida con la que me debía encontrar había fallecido y
es algo que de alguna manera en esta vida he lamentado profundamente, porque
hay una realidad y es que jamás acá
en la Tierra me podré organizar para juntarme
a tomar un café con ese amigo porque ya no está. (Sé que tengo la esperanza
allá en el Cielo de encontrarme nuevamente con él).
Queridos lectores, no
posterguemos la vida. Hagamos lo que tengamos que hacer para poder vivir tal
cual Dios nos pensó y nos diseñó. Seamos de bendición a otros, no dejemos para
mañana el encuentro que podemos tener hoy. Quizá no haya otro momento para
hacerlo. Valoremos a las personas que Dios puso nuestro alrededor.
Existe una definición un tanto
dramática y parafraseando a una película que aprecio mucho, dice que “el tiempo es el fuego en el cual ardemos”,
como mostrando a través de una alegoría a la vida que se consume en un abrir y
cerrar de ojos, como si el tiempo fuera esa reacción violenta de oxidación
donde por medio del oxígeno del aire todo se consume liberando calor y energía al
medio que lo rodea. Otra definición menos trágica y que nos llena de esperanza
dice algo así como que “el tiempo puede
ser un amigo que siempre está a nuestro lado y que a diario nos recuerda que
disfrutemos de cada momento porque nunca más se va a repetir uno como ese”.
¿Entonces qué es lo importante de la vida? Como si fuese una frase hecha pero
muy real, esta película cierra diciendo en su argumento que “lo importante de la vida es la manera en
que la vivimos” y en cierta medida es un poco así, nos cuesta detenernos a dar
un abrazo, a decir un “te valoro”, “te amo”, “gracias por todo”, “sos de
bendición para mi”, etc.
No dejemos para otro momento aquello
que es importante. Que no se vuelva un hábito en nosotros el postergar o
retrasar situaciones que son sumamente relevantes por algunas otras que lo son
sólo en apariencia. Detenerse a preguntar “¿Estás bien?”, “¿Necesitás algo?”, “¿En
qué te puedo ayudar?”, no es una pérdida
de tiempo, es esa clase de compromiso que Jesús quiere que tengamos con las
personas que nos rodean. La vida finalmente no es una efímera transmisión en vivo por una red social
mientras cenamos con la familia o amigos, la vida es justamente apagar todo ese ruido al que nos
acostumbramos en la vida moderna, para disfrutar de una buena charla
comprometida, que sale del corazón para escuchar al otro y bendecir. Aprendí de
un gran amigo que a veces creemos que las personas necesitan que les digamos
algo inteligente, pero quizá ellos sólo necesitan un abrazo y sentirse
queridos.
Gracias por llegar hasta acá y leer estas líneas, hacía
tiempo que no escribía una crónica,
como así las llamo a mis expresiones que tienen más de un párrafo. Al fin y al
cabo, escribir y compartir un pensamiento que nos hace bien, es un tiempo bien
invertido que continúa hablando por uno
más allá del transcurso de los días, meses e incluso años.
“Por eso hay que tener mucho cuidado con la
forma de vivir. No vivan como la gente necia, sino con sabiduría. Aprovechen
bien el tiempo, porque los días son malos”. Efesios 5:15-16 (La
Biblia).
Si te gustó esta nota, te invito a compartirla con otros
y visitar mi blog en: http://pablocoutoph.blogspot.com






