jueves, 26 de diciembre de 2013

Una oportunidad emergente

Existen caracteres, naturales o adquiridos, que distinguen a unas personas de otras, a estos los designamos como cualidades. Éstas nos hacen ser individuos únicos e irrepetibles en este universo creado por Dios. A la vez, también existen diferentes formas de comunicar un mensaje, y ni hablar de los diversos medios en que ese mensaje puede llegar a un receptor.

Muchas veces sucede que ante una crítica hacia nuestra persona o al desenvolvimiento de una tarea que hemos realizado, es decir, cuando se forma una opinión al respecto, con la que no estamos de acuerdo, lo primero que hacemos es pensar lo peor y como primera acción nos ponemos a la defensiva. Esta es una reacción inherente al ser humano, un mecanismo de amparo y protección. Es así que tomamos esta acción como un ataque a nuestra integridad, a lo que ya fue establecido por nuestra forma de ser o proceder. A veces, por tener esta actitud, nos perdemos una maravillosa oportunidad, echamos a perder la posibilidad de obtener una valiosa lección sobre ello.

Hablo de la existencia de un tiempo oportuno, de aprender sobre aquello de lo cual se nos está haciendo notar una posible anomalía o discrepancia, y también de tener la suficiente lucidez de analizar separando en partes una determinada cuestión, viendo si se ha cometido algún error de nuestra parte, si teníamos un concepto falso de determinada situación o panorama, o si tuvimos una acción desacertada o equivocada respecto de la situación que fuera. Y es así que no tomando esta dirección, es cuando se pierde la magnífica oportunidad de saber si lo que se está diciendo desde la otra parte tiene un fundamento, y en consecuencia, subsanar el diferendo si así es necesario.

Es muy sano aprender de los errores cometidos, y muy digno reconocer que nos hemos equivocado. Una tarea a veces no muy sencilla. Siempre será apropiado recibir con un buen espíritu todo aquello que pueda ser constructivo para nosotros. En lo personal, creo que debemos aceptar a las personas tal cual son, pero eso no implica que debemos conformarnos con ello, ya que suele ser apropiado tomar la decisión de ir más allá para ser de edificación los unos con los otros y de esta manera hacer de cada uno una mejor persona. Eso es desear el bien al otro, creer que siempre existe una oportunidad emergente de ser de ejemplo y bendición a todos los que nos rodean. 

Es tiempo de balance y de análisis, tiempo de tomar todas aquellas oportunidades que nos ayuden a mejorar y nos preparen para el nuevo año que se aproxima.

“El hierro se afila con el hierro, y el hombre en el trato con el hombre”. Proverbios 27:17.

"No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos". Gálatas 6:9


Pablo Esteban Couto
26/12/2013


Agradecimiento especial a Gabriela Labonia por la corrección literaria.