Existen caracteres, naturales o adquiridos, que distinguen a unas personas de otras, a estos los designamos como cualidades.
Éstas nos hacen ser individuos únicos e irrepetibles en este universo
creado por Dios. A la vez, también existen diferentes formas de
comunicar un mensaje, y ni hablar de los diversos medios en que ese
mensaje puede llegar a un receptor.
Muchas
veces sucede que ante una crítica hacia nuestra persona o al
desenvolvimiento de una tarea que hemos realizado, es decir, cuando se
forma una opinión al respecto, con la que no estamos de acuerdo, lo
primero que hacemos es pensar lo peor y como primera acción nos ponemos a
la defensiva. Esta es una reacción inherente al ser humano, un
mecanismo de amparo y protección. Es así que tomamos esta acción como un
ataque a nuestra integridad, a lo que ya fue establecido por nuestra
forma de ser o proceder. A veces, por tener esta actitud, nos
perdemos una maravillosa oportunidad, echamos a perder la posibilidad de
obtener una valiosa lección sobre ello.
Hablo de la
existencia de un tiempo oportuno, de aprender sobre aquello de lo cual
se nos está haciendo notar una posible anomalía o discrepancia, y
también de tener la suficiente lucidez de analizar separando en partes
una determinada cuestión, viendo si se ha cometido algún error de
nuestra parte, si teníamos un concepto falso de determinada situación o
panorama, o si tuvimos una acción desacertada o equivocada respecto de
la situación que fuera. Y es así que no tomando esta dirección, es
cuando se pierde la magnífica oportunidad de saber si lo que se está
diciendo desde la otra parte tiene un fundamento, y en consecuencia,
subsanar el diferendo si así es necesario.
Es muy sano
aprender de los errores cometidos, y muy digno reconocer que nos hemos
equivocado. Una tarea a veces no muy sencilla. Siempre será apropiado
recibir con un buen espíritu todo aquello que pueda ser constructivo
para nosotros. En lo personal, creo que debemos aceptar a las personas
tal cual son, pero eso no implica que debemos conformarnos con ello, ya
que suele ser apropiado tomar la decisión de ir más allá para ser de
edificación los unos con los otros y de esta manera hacer de cada uno
una mejor persona. Eso es desear el bien al otro, creer que siempre
existe una oportunidad emergente de ser de ejemplo y bendición a todos los que nos rodean.
Es
tiempo de balance y de análisis, tiempo de tomar todas aquellas
oportunidades que nos ayuden a mejorar y nos preparen para el nuevo año
que se aproxima.
“El hierro se afila con el hierro, y el hombre en el trato con el hombre”. Proverbios 27:17.
"No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos". Gálatas 6:9
Pablo Esteban Couto
26/12/2013
Agradecimiento especial a Gabriela Labonia por la corrección literaria.
