lunes, 7 de octubre de 2013

¿Oxidado?

¿Qué entendemos por óxido? La definición de manual dice que es un compuesto que resulta de combinar oxígeno generalmente con un metal, o a veces con un metaloide. También podemos ilustrarlo como una capa, de diversos colores, que se forma en la superficie de los metales por oxidación. Un elemento oxidado podría generar ciertos inconvenientes, sobretodo si queremos utilizarlo con las mismas cualidades tal cual fue creado: sin óxido.

Esto viene a cuento de que ayer necesitaba vocalizar con el teclado y volví a tocarlo después de mucho tiempo. Al interpretar las melodías me di cuenta que estaba un tanto “oxidado” en la ejecución. Por un tiempo me he dedicado a tomar clases de canto pero dejé de lado el perfeccionamiento en el instrumento musical. Al principio me preocupó pero con el correr de los minutos lentamente volví a recuperar el hilo de la cuestión.

Como siempre digo, de todas las cosas podemos obtener una enseñanza y esta experiencia me recordó la parábola de los talentos. Jesús mediante una alegoría nos habla de un hombre que al emprender un viaje llamó a sus siervos y distribuyó sus bienes para que al regresar arreglaran cuentas con él. Esos bienes eran monedas de oro o talentos. Al regreso, no todos los siervos habían cumplido con la tarea que les fue encomendada.  (San Mateo 25:14-30)

¿Te pusiste a pensar que estás haciendo con tus talentos? ¿Donde está tu corazón?
Los dones que Dios nos dio sin duda tenemos que multiplicarlos, pero sin descuidar ninguno de aquellos que por gracia hemos recibido.
Este quizás sea el día para retomar ese don que quedó en el camino. Dios tiene poder para hacer nuevas todas las cosas, para eliminar ese viejo óxido y esa primera pasión puede renovarse en la voluntad de nuestro Padre... Además nunca se sabe cuando tengamos que poner nuestros dones en práctica.

¡Buen día amigos! Espero que a través de esta palabra, Dios bendiga tu vida como bendijo la mía.