Este
texto no pretende ser uno que contenga reglas técnicas viales, sino más bien consideraciones
sensibles a la hora de subir al automóvil de un amigo.
A
saber:
Es
bueno tener en cuenta que su amigo no es un chofer particular, y para él, Ud. no
es un “paquete” por lo que si se da
la posibilidad de transportarlo, él cuidará de la integridad de su pasajero
como lo que es, un valioso tesoro.
La
práctica de la conducción es una actividad que requiere de una mente
concentrada por lo que colaborar y ser solidario con el conductor es
fundamental. Es por ello que a la hora de ingresar en su vehículo sepa que los
llamados de atención pertinentes son por su bien y no una mera ocurrencia de
una mente fabuladora. Si bien ante Dios somos todos iguales, existen diferentes
funciones y responsabilidades como ciudadanos y sobretodo a la hora de
responder frente a las leyes de esta República. El conductor es autoridad en el
vehículo y una orden ejecutada a tiempo por los acompañantes puede salvar sus
vidas o las de otros en caso de un posible riesgo. Seguir las directivas del
conductor es bueno para todos.
Su
amigo conductor lo aprecia mucho, es por ello que le pide que se abroche a la
vida y utilice el cinturón de seguridad, aunque el trayecto del viaje sea de
unas pocas cuadras como algunos tienen por costumbre argumentar a la no utilización
del mismo por tal motivo.
Conducir
implica estar atentos a múltiples variables y no son pocos los factores
externos que pueden motivar a las distracciones pero también los hay internos y
estos pueden producir dispersiones y falta de atención provocando una situación
de riesgo como por ejemplo: buscar una calle, un bar, recibir una llamada
telefónica, etc. por lo que es aceptable que los pasajeros colaboren en minimizar
tales distracciones. Algo bueno en este sentido para tener en cuenta por parte
de los pasajeros, es asesorarse acerca del trayecto a realizar, estudiando
mapas y diferentes opciones para compartir la responsabilidad de llegar a
destino en tiempo y forma.
Según
el Diccionario de la lengua española “acompañar” significa: “Estar
o ir en compañía de otra u otras personas”. Si Ud. ingresa al vehículo
de un amigo y se sienta al lado del conductor automáticamente
pasa a ser un acompañante o
sencillamente su co-piloto. Como
tal, adquiere ciertas responsabilidades y ya lo dijo el tío Ben en Spiderman: “Un gran poder conlleva una gran
responsabilidad”. Un aspecto que implica el cargo de co-piloto, es mantenerse
SIEMPRE despierto, tener una buena conversación con el conductor, encargarse de
que siempre haya música que sea del agrado del piloto, asistirlo en lo que sea
necesario, estar muy atento a los parámetros del viaje, etc.
Sin
importar si el trayecto es prolongado o no, el acompañante jamás deberá dormirse
pues la seguridad del viaje depende no sólo de seguir las normas viales en
forma adecuada sino en gran parte de que el conductor viaje cómodo pero que a
su vez no se duerma de la misma manera que Ud. haría, provocando un pronto traspaso
a la eternidad algo más rápido de lo esperado.
Al transportar a más de una
persona, es decir un grupo de amigos por lo general se sobreentiende o está
establecido quien es el co-piloto. Este se dirige a su lugar con determinación,
se sube y se sienta. Esto es debido que con el tiempo se genera un vínculo de
confianza entre el mismo y el conductor lo cual en verdad es muy
aceptable. Sin embargo, también es aceptable alternar de vez en cuando generando
la rotación de los lugares. Diversificar es bueno ya que hablamos de un trabajo
en equipo y todos debemos estar atentos a no generar situaciones internas que
perjudiquen nuestra vida o la de terceros. Es muy importante que al menos una
persona del grupo de los que viajan en el vehículo conozca un teléfono de
contacto o emergencia del conductor. Siempre es bueno estar preparado frente a
cualquier contingencia.
Dependiendo del “formato” del
vehículo, si es un automóvil clásico en él sólo entran en total 5 (cinco)
personas. NO MAS. Al no sobrepasar este límite nos aseguramos de viajar más
seguros y que el vehículo no sufra situaciones inesperadas.
El
conductor no hablará por celular mientras conduce por lo que de ser necesario,
el acompañante podrá responder las llamadas telefónicas en su lugar indicando a
la persona que llama la situación excepcional.
La
permisividad en el consumo
de comidas y bebidas dentro del vehículo dependerá de la situación particular y
excepcional del momento, en caso de darse el tener que ingerir productos alimenticios,
se deberá proceder con las consideraciones de limpieza que son de uso y
costumbre. Desde ya sepa Ud. que es inaceptable fumar o beber bebidas
alcohólicas dentro del mismo. Las consideraciones personales sobre estos últimos
elementos en cuanto a la vida social en general pueden ser debatidos y
explicados por quien escribe esta crónica cuando Ud. quiera y donde quiera.
El
conductor nunca lo dejará en “Pampa y la vía”, y si bien él jamás esperará nada
a cambio de nadie es bien recibida la solidaridad, es aceptable ser considerado,
cortés y tener en cuenta que existe una carga sustancial y emocional al
realizar un viaje con Ud. ya sea corto o largo, en otras palabras al conductor no
le da lo mismo llevarlo de que no. No le da lo mismo llevar a una u a otra
persona y tiene como aceptables las consideraciones descriptas con anterioridad
en “La ecuación de la Amistad, mi crónica acerca
una lógica cuestionada.”. Si no la leyó seria muy oportuno que lo hiciera,
así como sus demás escritos que ayudarán a una mayor comprensión de la esfera
de los pensamientos del autor.
A
la hora darse la posibilidad siquiera de que exista una intención de
transportar en el vehículo de su amigo formas
de vida no humanas por parte de los acompañantes, es necesario una previa
discusión y análisis de las medidas que podrían tomarse a la hora del viaje.
Prevenir cualquier contingencia siempre es bueno para actuar en forma temprana.
De más está decir que el conductor se reserva el derecho de admisión de TODAS
las formas de vida que existen en el Universo.
Tenga
en cuenta las medidas y protocolos de seguridad que el conductor le indique. A
la hora de descender del vehículo, es aceptable y considerado de buena
educación esperar a que el conductor se lo anuncie, esto es por el cuidado de la
integridad física y psíquica de todos los que viajan ya que seguramente el
conductor tenga en mente otros factores que los acompañantes no ó en todo caso
siempre es bueno compartir diferentes puntos de vista y traerlos al debate en
una charla profunda de amigos oportunamente organizada en cierto lugar, a
cierta hora y con hidratos de carbono de por medio para ser ingeridos y
asimilados satisfactoriamente por nuestro organismo.
Un
punto breve pero que no por breve pierde relevancia, es la aclaración de que
las conversaciones de índole personal dentro del vehículo no saldrán de allí.
Nada se comenta fuera de él a no ser que se indique lo contrario. La discreción
es una palabra que hoy en día se ha desvalorizado pero muchas veces es
necesario mantener ciertos parámetros para ser observados y analizados en forma
individual y personal y no ser
compartidos en forma colectiva.
Se
pretende con estas líneas exponer el aspecto sensible de conducir y acompañar,
y no uno demasiado técnico del cual se podrían enumerar mayor cantidad de
consideraciones a tener en cuenta por lo que sería un sinfín de normas que sin
duda son aceptables para el conductor pero que no vienen al caso exponerlas
aquí ya que se dan por sobreentendidas.
Recuerde
que Ud. tiene mucho valor, no sólo para Dios sino para quien escribe esta
crónica y que la gran satisfacción que se tiene como conductor es verlo llegar
sano y salvo a su lugar de destino. Muchas
gracias por su comprensión. Siempre es bueno el trabajo en equipo y el
intercambio de ideas para el crecimiento y la edificación de todos.
Dios te
cuidará ahora y siempre por dondequiera que vayas. Salmos 121:8
La verdad,
«más valen dos que uno», porque sacan más provecho de lo que hacen. Además, si uno de ellos se tropieza, el otro puede
levantarlo. Pero ¡pobre del que cae y no tiene quien lo ayude a levantarse!
Y también, si dos se acuestan juntos, entran en
calor; pero uno solo se muere de frío. Una
sola persona puede ser vencida, pero dos ya pueden defenderse; y si tres unen
sus fuerzas, ya no es fácil derrotarlas. Eclesiastés 4:9-12
Pablo Esteban Couto
3 de Agosto de 2012
