miércoles, 8 de agosto de 2012

Conducir y acompañar

Este texto no pretende ser uno que contenga reglas técnicas viales, sino más bien consideraciones sensibles a la hora de subir al automóvil de un amigo.

A saber:

Es bueno tener en cuenta que su amigo no es un chofer particular, y para él, Ud. no es un “paquete” por lo que si se da la posibilidad de transportarlo, él cuidará de la integridad de su pasajero como lo que es, un valioso tesoro.

La práctica de la conducción es una actividad que requiere de una mente concentrada por lo que colaborar y ser solidario con el conductor es fundamental. Es por ello que a la hora de ingresar en su vehículo sepa que los llamados de atención pertinentes son por su bien y no una mera ocurrencia de una mente fabuladora. Si bien ante Dios somos todos iguales, existen diferentes funciones y responsabilidades como ciudadanos y sobretodo a la hora de responder frente a las leyes de esta República. El conductor es autoridad en el vehículo y una orden ejecutada a tiempo por los acompañantes puede salvar sus vidas o las de otros en caso de un posible riesgo. Seguir las directivas del conductor es bueno para todos.

Su amigo conductor lo aprecia mucho, es por ello que le pide que se abroche a la vida y utilice el cinturón de seguridad, aunque el trayecto del viaje sea de unas pocas cuadras como algunos tienen por costumbre argumentar a la no utilización del mismo por tal motivo.

Conducir implica estar atentos a múltiples variables y no son pocos los factores externos que pueden motivar a las distracciones pero también los hay internos y estos pueden producir dispersiones y falta de atención provocando una situación de riesgo como por ejemplo: buscar una calle, un bar, recibir una llamada telefónica, etc. por lo que es aceptable que los pasajeros colaboren en minimizar tales distracciones. Algo bueno en este sentido para tener en cuenta por parte de los pasajeros, es asesorarse acerca del trayecto a realizar, estudiando mapas y diferentes opciones para compartir la responsabilidad de llegar a destino en tiempo y forma.

Según el Diccionario de la lengua española “acompañar” significa: Estar o ir en compañía de otra u otras personas”. Si Ud. ingresa al vehículo de un amigo y se sienta al lado del conductor automáticamente pasa a ser un acompañante o sencillamente su co-piloto. Como tal, adquiere ciertas responsabilidades y ya lo dijo el tío Ben en Spiderman: “Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”. Un aspecto que implica el cargo de co-piloto, es mantenerse SIEMPRE despierto, tener una buena conversación con el conductor, encargarse de que siempre haya música que sea del agrado del piloto, asistirlo en lo que sea necesario, estar muy atento a los parámetros del viaje, etc.
Sin importar si el trayecto es prolongado o no, el acompañante jamás deberá dormirse pues la seguridad del viaje depende no sólo de seguir las normas viales en forma adecuada sino en gran parte de que el conductor viaje cómodo pero que a su vez no se duerma de la misma manera que Ud. haría, provocando un pronto traspaso a la eternidad algo más rápido de lo esperado.

Al transportar a más de una persona, es decir un grupo de amigos por lo general se sobreentiende o está establecido quien es el co-piloto. Este se dirige a su lugar con determinación, se sube y se sienta. Esto es debido que con el tiempo se genera un vínculo de confianza  entre el mismo y el conductor lo cual en verdad es muy aceptable. Sin embargo, también es aceptable alternar de vez en cuando generando la rotación de los lugares. Diversificar es bueno ya que hablamos de un trabajo en equipo y todos debemos estar atentos a no generar situaciones internas que perjudiquen nuestra vida o la de terceros. Es muy importante que al menos una persona del grupo de los que viajan en el vehículo conozca un teléfono de contacto o emergencia del conductor. Siempre es bueno estar preparado frente a cualquier contingencia.
Dependiendo del “formato” del vehículo, si es un automóvil clásico en él sólo entran en total 5 (cinco) personas. NO MAS. Al no sobrepasar este límite nos aseguramos de viajar más seguros y que el vehículo no sufra situaciones inesperadas.

El conductor no hablará por celular mientras conduce por lo que de ser necesario, el acompañante podrá responder las llamadas telefónicas en su lugar indicando a la persona que llama la situación excepcional.

La permisividad en el consumo de comidas y bebidas dentro del vehículo dependerá de la situación particular y excepcional del momento, en caso de darse el tener que ingerir productos alimenticios, se deberá proceder con las consideraciones de limpieza que son de uso y costumbre. Desde ya sepa Ud. que es inaceptable fumar o beber bebidas alcohólicas dentro del mismo. Las consideraciones personales sobre estos últimos elementos en cuanto a la vida social en general pueden ser debatidos y explicados por quien escribe esta crónica cuando Ud. quiera y donde quiera.

El conductor nunca lo dejará en “Pampa y la vía”, y si bien él jamás esperará nada a cambio de nadie es bien recibida la solidaridad, es aceptable ser considerado, cortés y tener en cuenta que existe una carga sustancial y emocional al realizar un viaje con Ud. ya sea corto o largo, en otras palabras al conductor no le da lo mismo llevarlo de que no. No le da lo mismo llevar a una u a otra persona y tiene como aceptables las consideraciones descriptas con anterioridad en “La ecuación de la Amistad, mi crónica acerca una lógica cuestionada.”. Si no la leyó seria muy oportuno que lo hiciera, así como sus demás escritos que ayudarán a una mayor comprensión de la esfera de los pensamientos del autor.

A la hora darse la posibilidad siquiera de que exista una intención de transportar en el vehículo de su amigo formas de vida no humanas por parte de los acompañantes, es necesario una previa discusión y análisis de las medidas que podrían tomarse a la hora del viaje. Prevenir cualquier contingencia siempre es bueno para actuar en forma temprana. De más está decir que el conductor se reserva el derecho de admisión de TODAS las formas de vida que existen en el Universo. 

Tenga en cuenta las medidas y protocolos de seguridad que el conductor le indique. A la hora de descender del vehículo, es aceptable y considerado de buena educación esperar a que el conductor se lo anuncie, esto es por el cuidado de la integridad física y psíquica de todos los que viajan ya que seguramente el conductor tenga en mente otros factores que los acompañantes no ó en todo caso siempre es bueno compartir diferentes puntos de vista y traerlos al debate en una charla profunda de amigos oportunamente organizada en cierto lugar, a cierta hora y con hidratos de carbono de por medio para ser ingeridos y asimilados satisfactoriamente por nuestro organismo.  

Un punto breve pero que no por breve pierde relevancia, es la aclaración de que las conversaciones de índole personal dentro del vehículo no saldrán de allí. Nada se comenta fuera de él a no ser que se indique lo contrario. La discreción es una palabra que hoy en día se ha desvalorizado pero muchas veces es necesario mantener ciertos parámetros para ser observados y analizados en forma individual y personal  y no ser compartidos en forma colectiva.

Se pretende con estas líneas exponer el aspecto sensible de conducir y acompañar, y no uno demasiado técnico del cual se podrían enumerar mayor cantidad de consideraciones a tener en cuenta por lo que sería un sinfín de normas que sin duda son aceptables para el conductor pero que no vienen al caso exponerlas aquí ya que se dan por sobreentendidas.

Recuerde que Ud. tiene mucho valor, no sólo para Dios sino para quien escribe esta crónica y que la gran satisfacción que se tiene como conductor es verlo llegar sano y salvo a su lugar de destino. Muchas gracias por su comprensión. Siempre es bueno el trabajo en equipo y el intercambio de ideas para el crecimiento y la edificación de todos.

Dios te cuidará ahora y siempre por dondequiera que vayas. Salmos 121:8

La verdad, «más valen dos que uno», porque sacan más provecho de lo que hacen. Además, si uno de ellos se tropieza, el otro puede levantarlo. Pero ¡pobre del que cae y no tiene quien lo ayude a levantarse! Y también, si dos se acuestan juntos, entran en calor; pero uno solo se muere de frío. Una sola persona puede ser vencida, pero dos ya pueden defenderse; y si tres unen sus fuerzas, ya no es fácil derrotarlas. Eclesiastés 4:9-12

Pablo Esteban Couto
3 de Agosto de 2012