En más de una oportunidad hemos leído
“El amigo siempre es amigo, y en los
tiempos difíciles es más que un hermano” (Prov. 17:17) ó “El hombre que tiene amigos ha de mostrarse
amigo. Y amigo hay más unido que un hermano”. (Prov. 18:24) en referencia a
que “el amigo verdadero se mantiene más
leal que un hermano.” Como Dios
siempre nos revela algo más a través de las Escrituras, también podemos
observar lo siguiente… “He aquí, Dios es el que me ayuda; El Señor
está con los que sostienen mi vida”. (Salmos 54:4)
Los salmos son composiciones o
cánticos expresadas hacia Dios, y en este capítulo en particular vemos a un David que se encuentra en grandes apuros ya que era perseguido
por unos enemigos que buscaban su muerte. Era una situación verdaderamente
extrema pero él sabia que tenia a alguien Superior que estaba de su lado de
quien dependía su destino. Dios en su gran misericordia no sólo le mostró su
ayuda sino que estuvo también en medio de sus aliados.
Como Dios
es el mismo ayer, hoy y siempre, Su Palabra permanece. Así mismo ¿Sabías
que al ser de bendición a alguien, Su presencia se manifiesta en tu vida
inmediatamente? “Nuestro Dios es como un
castillo que nos brinda protección. Dios siempre nos
ayuda cuando estamos en problemas. Aunque
tiemble la tierra y se hundan las montañas hasta el fondo del mar; aunque se
levanten grandes olas y sacudan los cerros con violencia, ¡no tendremos miedo!”. (Salmos 46:1-3) Esta promesa es para nosotros pero
hay algo más, ya que no sólo nos asegura su
ayuda sino que, en esos tiempos de dificultades cuando alguien nos asiste, mostrando
el amor de Cristo con su ejemplo, siendo sabio y prudente a la hora de
aconsejar, y en los hechos con su amistad… ¿Sabés qué sucede? Dios también
tiene una bendición especial para esa persona, para ese amigo que no duda en ponerse
en lugar nuestro tendiéndonos una mano cuando más lo necesitamos. “El Señor está con los que sostienen mi vida” ¡Qué doble bendición! ¡Tremendo!
Qué
importante es ser de edificación para otros porque tendremos de nuestro lado un
gran respaldo. “Así que no nos cansemos
de hacer el bien porque, si seguimos haciéndolo, Dios nos premiará a su debido
tiempo”. Gálatas 6:9.
Pablo Esteban Couto
Mayo de 2012


